pintar el suelo de transparencias hablantes palpitando la llegada de un niño asustado.
El lobo lo persigue, lo despelleja.
El lobo lo persigue, lo despelleja.
El lobo: pelaje color pardo, ojos azabache, sus orejas largas cayendo lánguidamente a cada lado de su
cabeza, el hocico infinito y húmedo en la punta, susurrando ásperos agujeros de inmunda maceración.
cabeza, el hocico infinito y húmedo en la punta, susurrando ásperos agujeros de inmunda maceración.
Escribo por sonoridad, sin sentido, ¿para qué voy a darme todo masticado? Acercarlo a la boca,
olfatearlo, ahora a los labios y asomar los dientes para morder con decidida violencia:
darle, escupir por los ojos el sabor a no saber.
olfatearlo, ahora a los labios y asomar los dientes para morder con decidida violencia:
darle, escupir por los ojos el sabor a no saber.
Sí, fuimos absolutas ausencias.
Y somos, a cada rato, porvenires en putrefacción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario