¿es posible desconocer un camino que ya recorriste más de mil veces?
Te pregunté mientras caminábamos de la mano y te reíste, con tu sonrisa siempre tan sincera, tomaste más fuerte de mi mano y te prometiste recordar,
En una heladera roja se guardaban un montón de libros
pilas de historias por contar ¿o que ya fueron contadas?
una silla de plástico a cada lado
la pizarra con restos de tiza borroneada, bañada en colores, como los restos del dibujo de algún niño que hace y rehace en la increíble búsqueda del error más perfecto
en las curvas de este barrio misterioso
tan imperfecto como el deseo de perfección
se impregnaban las imágenes, las miles de imágenes que vos solo sabes crear
yo me agarraba fuerte de tu mano y asentía, sintiendo que todo lo que estaba bien se cobijaba en ese momento
la puerta de la heladera roja me recuerda ahora lo cruel que es el tiempo a veces
ante tus ojos todo por delante, el tiempo venidero es una repisa llena de historias
ante tus ojos por delante, una puerta que se cierra
dos sillas vacías de plástico
una pizarra borroneada
y dos personas alejándose, de espaldas, tomadas de la mano
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