viernes, 1 de noviembre de 2019

Guernica

el viaje fue largo, nos convertimos en un par de metódicas injurias

entonces (ahí) fue cuando por debajo de tus sábanas conjugamos los maremotos que anunciaron el entierro del silencio

corrimos el silencio de lugar y lo pusimos a hablar con empuñaderas

¿cuántos preámbulos hasta anunciar lo inevitable?

Corrimos el silencio de lugar y en tu boca se desató el caudal de sequedad infinita

la arena de batalla entre los que nada tienen y los que de sus palabras hacen
polvo, hacen aren(g)a,

¿y qué me decís de los granitos? De los granitos hacemos montículo y del montículo… Batalla.
Batallas: dícese de los ojos resecos de tanto llorar ríos agrietados, mares deshidratados, mares sin amamantar. 

¿Quién tiene la porción de falta? Los pechos derraman necesidades a cántaros, llora leche la tibia boca que no pudo llegar al vientre pecho.
Humano demasiado humano, bebé de esta sangre que es una porción de hastío
humana demasiado humana, desgarra tu ropa y mordé al aire con desprecio, reclamando lo que es tuyo.

¿Sabes qué es lo que intuyo?
  Este despertar a la vida se nos desmorona cada que intentamos derrocar las hamacas del poder
hamacas como columpios, hamacas que hamacan la endeblez 
la displicencia 
la muerte
los cuerpos
 y el olvido
de las partes que descuido de mi propia humanidad

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arrancármelo

quisiera un beso que me arranque de palabras                          ¿qué? quisiera palabras que se apelotonen en un be(ver)so             ...